• Arturo Sosa

Una libélula al vuelo





«uno siempre espera,

una palabra

que desate vientos».



UNA

LIBÉLULA

AL

VUELO



Capitalina, catedrática universitaria, diseñadora de interiores y rebelde contra todo lo que la etiquete.


Profesora de artes plásticas, aunque confiesa que empezó su vida universitaria en la carrera de medicina. De hecho, hubiese sido feliz estudiando antropología, pero en ese entonces no existía en el país esa carrera y ni ella ni su familia contaban con los recursos económicos para cursarla en el extranjero.


La vida da sus primeras lecciones desde muy temprano e Ingrid es una mujer que las aprendió casi todas.


Mujer de suave hablar con dicción perfecta. Siente hasta el fondo cada palabra que dice, como si fueran parte de un manifiesto ya escrito mucho tiempo atrás. Tal vez el mismo tiempo que ha dedicado a construir sus libros de poesía, los de historias cortas de ficción y hasta alguno de crítica política.


Se declara poeta, no poetisa y ama el cine. También vive a cabalidad la soledad, la historia como profesión y el diseñar algo nuevo cada día. Ha publicado ocho libros y es dueña de su propio sello editorial: Libélula.


De hecho, platicar con ella es como querer atrapar una libélula al vuelo.





¿En qué momento apareció la poesía en tu vida? ¿Apareció en forma de sentimientos reales expresados en palabras entrelazadas o al revés?

-Primero en forma de lectura, entre los 9 y 10 años, poemas que transcribía mi tío para que leyera, de grandes autores, años después, regresa en forma de sentimientos.


¿Están cerrados ya, para siempre, los poemas que has escrito? ¿O has pensado alguna vez en reescribir uno que otro y por qué?

-Cuando lanzas al mundo un poema, ya deja de ser tuyo, se quedan así, pero siempre existe la posibilidad y necesidad de modificarlos, querer editar se vuelve un vicio, siempre hay algún poema que se queda tal cual nació y siempre tendré muchos que quisiera volver a reescribir.


Neruda escribió en su autobiografía que la poesía debía de ser leída en voz alta para llegar a existir, pero a vos no te gusta leer tus propios poemas. ¿Se oponen entre sí estas dos posturas?

-No sé si se opongan, creo que son criterios muy personales. Quizás al señor Neruda en su gran ego, le gustaba mucho escuchar su propia voz. Yo creo más bien que la poesía es tan intimista que debe ser leída por cada lector que lleva a sus manos un libro y en esa intimidad escuchar la voz no del autor, ni del poeta, escuchar la voz de la poesía transformándose en su interior. Leer poesía en voz alta es un acto sagrado y personal, no siempre es apreciado por el público o por el tipo de eventos a los que estamos acostumbrados.


La poesía es una obra que sale de lo más profundo de cada constructor, de cada creadora. Es un género muy íntimo, quizá el más personal de todos los géneros literarios… ¿Por qué tantas angustias en la poesía?

-Precisamente por lo que tú mencionas, profundidad e intimidad, los niveles de sensibilidad del poeta son mucho más extremos, es desgarrarse en palabras que es un acto muy íntimo y sensible. La poesía es un lenguaje de emociones, pasiones y sentimientos, los poetas quizás vivimos en un mundo aparte no tan fácil de entender, sentimos demasiado y en mucha intensidad cada una de las experiencias de vida.



«Yo, volviéndome una estopa

que anhela quedarse escondida

en las hendiduras de su alma

no me sueltes

aunque no diga nada,

no me sueltes

llena mi aljaba con tu mirada

para asesinar la ausencia

el engaño de interminables insomnios

desparramados

en tantas horas pasadas».



Una pregunta muy directa y personal: contrajiste el virus de la pandemia muy a pesar de tus estrictas y férreas medidas de bioseguridad. ¿Has cuestionado tu propia existencia en estos días? ¿Ves a la humanidad, al resto de los seres humanos, de otra manera ahora? ¿Han surgido más interrogantes o más respuestas?

- Uno debe cuestionarse siempre la existencia, en cada evento al que la vida te lleva, y más frente a una enfermedad tan volátil e impredecible. sí, tuve oportunidad de cuestionar la urgencia que el ser humano tiene de sentirse acompañado, me vi urgida de aprecio y solidaridad. En cuanto a la humanidad solamente compruebas una vez más lo insensible que se ha vuelto, te das cuenta a quiénes realmente le importas. En cuanto a interrogantes surgen más, muchas y sin respuesta. La vida es frágil y estas situaciones te enseñan, te das cuenta que no eres isla y que necesitas terriblemente de aquellos a los que amas o están cerca de ti, esa creo que fue una de las más importantes lecciones en este proceso, no podía estar sola, dependía y necesitaba de los demás, incluso para las cosas simples.

Escribiste el libro “Cadencias de amor en el silencio” junto a Humberto Garín: tú con poemas y él con cuentos cortos. En la obra, tu poesía es una cadencia de amores de madrugada; de ansias, de recuerdos, de urgencias de la piel, de esperanzas por volver a sentir. De alegrías intensas pasadas… en esa época, en ese momento cuando escribiste esos poemas, ¿Quién era Ingrid?

-Cuando publico un libro siempre han sido poemas que escribí muchos años atrás. Definir quién era Ingrid en cada proceso creativo sería bien complicado, pues cada libro es un cúmulo de circunstancias y aportes propios, como de entorno, de alma y mente. En ese momento quizás era una Ingrid intentando abrirse a la oportunidad de sentir fuera de la poesía. No he sido muy dada a enamorarme, no creo en el tipo de amor que nos han vendido, mi mayor amor ha sido la poesía por eso desemboco en palabras más fácilmente que en relaciones. Pero quizás fue un momento queriendo dar una oportunidad que, como todo, finalmente la ahogó el tiempo y la distancia.

¿Por qué una libélula en tu imaginario?

-Por su fragilidad y capacidad de sostenerse, por ser símbolo de vida y libertad, su capacidad de transformación y habilidad de adaptarse, por eso es mi tótem. Engloba a tres de los 4 elementos de la naturaleza: tierra, aire y agua, siendo aparentemente un insecto tan frágil, tiene una capacidad impresionante, y el equilibrio por medio de sus alas, 20 veces más fuerza en sus alas que otros insectos. Mi vida ha sido una constante búsqueda de libertad, adaptación y transformación por eso es mi imaginario.


¿Algo más que la gente deba saber sobre una constructora artística llamada Ingrid?

-Bueno, no sé si la gente quiera realmente saber algo más de Ingrid, soy una desconocida para muchos: amo escribir, mi gran pasión es escribir. Amo mi país y me entristece que esté en manos tan detestables. Soy amante del silencio, no soporto el ruido de la gente, de los carros, me resulta ofensivo. Quisiera ser buena poeta, pero es un trabajo duro y de tiempo completo. Amo la soledad, no solo como compañía para encontrarme a mí misma, reconstruirme y evaluarme, también como parte esencial para construir mi trabajo artístico, soy apasionada de adquirir conocimiento, y no sé qué más...



Ingrid IO:

Obras publicadas:

  • Silentium, (publicado 2008 impreso)

  • Quiescente, (publicado 2010 impreso)

  • Glosarium, (publicado 2013 Online)

  • Historias de Insomnios y delirios, (publicado 2014 impreso)

  • Pronóstico, (publicado 2016 online)

  • Espejismos de un bufón, (Publicado 2017 online, historias)

  • Mundo de marionetas, (2019 online, historias cortas, editorial Indeleble editores, Guatemala)

  • Cadencias de amor en el silencio, (2020 impreso, libro a dúo)

https://issuu.com/ortezingrid







122 views0 comments