• Arturo Sosa

Ox Witik: Reyes y dioses de Copán


Estela H lado oeste. Parque arqueológico Copán

En 1839, un arquitecto, fotógrafo, dibujante y explorador inglés llamado Frederick Catherwood, se sentó en la densa selva del valle de Copán y comenzó a plasmar en papel el espectáculo que tenía ante sus ojos.


Con el correr de los días, agobiado por los mosquitos y el calor sofocante, Catherwood parecía estar a punto de perder la paciencia en su intento por registrar con meticulosidad, las estelas y altares frente a él.


Su compañero de exploración, el diplomático y escritor estadounidense, John Lloyd Stephens escribió en el diario de campo:


Ahí estaba él, con los pies en el lodo, dibujando con guantes para protegerse de los mosquitos. Como lo temíamos, los diseños (de las estelas) eran tan intrincados como complejos; los personajes eran totalmente desconocidos e inexplicables. (Catherwood) tenía serios problemas para dibujarlos...


Finalmente, el dibujante inglés lo logró. Y sus ilustraciones le dieron la vuelta al mundo en el libro de Stephens que se tituló: Incidents of Travel in Central America, Chiapas and Yucatan, publicado en 1841.


En 1844, otras ilustraciones de Catherwood sobre Copán aparecieron en su propio libro Views of Ancient Monuments in Central America, Chiapas and Yucatan.


Ciento setenta y siete años después me he parado frente a la misma Estela H que dibujó Catherwood en Copán y he vivido la misma admiración que sintió el explorador inglés.

Ahora sabemos que el personaje retratado en la estela es el décimo tercer gobernante de Copán, el truncado Waxaklajum Ubaah K' awil.


La obra es simplemente extraordinaria. El gesto sereno y el exquisito detalle de su ropaje se aprecian a cabalidad gracias a la tridimensionalidad que genera el alto relieve que se empleó en su realización.


ESTELA H - Fotografía Arturo Sosa, 2017
Estela H

Ricardo Agurcia, el descubridor del Templo Rosalila, me confió en una tarde de diciembre lo siguiente:


La clase gobernante de Copán era extremadamente culta. Culta y sofisticada. Y eso se aprecia en su arquitectura, en su escritura y en su escultura.


Ciento setenta y siete años después de Catherwood y con el mismo asombro, he tomado mi cámara para tratar de capturar el espíritu de una ciudad estado que alguna vez se llamó, muy probablemente, Ox Witik (Tres montañas).




Proyecto personal de documentación: Ox Witik: reyes y dioses de Copán.

2016-2018



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