• Arturo Sosa

Herencia con brillo



De San Martín nos fuimos el mismo día a El Gatal que apenas si queda a una milla de distancia……y hallé en la mina del Gatal que las excavaciones eran más extensas y más imponentes que las comparativamente modernas de San Martín. En un gran techo se apartan ramales de galerías hacia la derecha y hacia la izquierda siguiendo el curso de un lecho secundario de broza, el que atraviesa la vena más grande o perpendicular…

William Wells

Aventuras y exploraciones en Honduras

1857


Durante varias semanas hemos recorrido los cerros de Santa Lucía, estimulados por la lectura de los viajes de Wells y sus magníficas narraciones de todo lo que vio en estas tierras.


Contando con el apoyo del Sr. Julio Aviléz, Alcalde de Santa Lucía, hemos conformado un pequeño grupo que comparte el mismo interés por redescubrir el pasado minero del pueblo. Bryan Buezo y José Cáceres, historiadores de profesión, nos han guiado con sus interpretaciones y conocimiento sobre lo que vamos encontrando en la marcha. Álvaro García, oficial de turismo de la municipalidad es nuestro guía en la zona y se suman al grupo mis hijos Isabela y Alejandro.


En 1854 Wells se internó en las minas de San Martín, El Gatal y cinco más. De ellas extrajo muestras que posteriormente mandó a analizar a San Francisco, EU, dando como resultado que El Gatal producía 40 onzas de plata pura por tonelada de broza extraída. Es decir, era en ese momento la mina más rica de todas en Santa Lucía.


Obviamente, debíamos de salir a buscar El Gatal.


A menos de 50 metros de la iglesia del pueblo, un letrero sobre el muro nos señala: «El Pocito del Señor: nombre antiguo con el que se ha conocido este pozo, en el cual los peregrinos calmaban su sed y se refrescaban».


También cierto es que el agua subterránea de la montaña inunda uno de los túneles descubiertos de la mina Betania, ubicada exactamente abajo de la iglesia.



Más adelante, el camino pierde el concreto y vuelve a ser de tierra. Aquí y allá, rápidamente se detectan fragmentos de lo que pensamos es obsidiana u ónix. Bryan y José los señalan y nos ayudan a recogerlos. Al regreso a mi casa, los registro con mayor detenimiento.



A la obsidiana se le encuentra en aquellos lugares donde han fluido antiguas corrientes de lava de un volcán. De hecho también se le llama cristal volcánico… ¿Volcán en Santa Lucía? Según mis compañeros, los que llamamos ahora los cerros de Canta Gallo y La Montañita fueron en realidad un volcán en tiempos remotos y que en una de sus últimas erupciones, se dividieron en dos cimas.


De ahí vienen estas piedras negras, brillantes. ¿Obsidiana u ónix?


Los fragmentos me recuerdan que Honduras fue uno de los principales centros precolombinos centroamericanos de producción y exportación de obsidiana. Se han encontrado piezas de obsidiana hondureña en Nicaragua y Costa Rica, lo que demuestra el alto grado de comercio que tenían los indígenas antes de la llegada de los conquistadores.


Pero otras piedras también nos llamaron la atención:



Su brillo y abundancia nos sorprende. Están por todas partes.


¿Será Santa Lucía una cantera de mármol y cuarcita?


Hay tanto por investigar…


Álvaro nos condujo a donde suponemos se encuentra El Gatal. Han transcurrido casi dos siglos desde que Wells pasó por acá y ahora su existencia son solo rumores transmitidos de generación en generación.



Obviamente la mina está abandonada desde hace muchos años y lo que debió ser la bocamina principal, según nuestras suposiciones, se encuentra totalmente soterrada y cubierta por la vegetación. El grupo se detiene en el plantel frente a la boca y escucha las explicaciones de Bryan.


A pesar del desaliento, seguimos buscando y una docena de metros abajo, descubrimos otra entrada. Lo que queda de un sólido travesaño fosilizado a lo largo de una antigüedad incalculable marca el inicio de la aventura.



Bryan es el primero que baja a explorar…



Después se unen José y mi hijo Alejandro.



¿Qué fue lo que vieron?



Tras el descenso, el grupo encontró una bifurcación: el túnel de la izquierda se encuentra soterrado, pero el de la derecha avanza limpiamente hasta encontrar otra división. Pero descender a una mina abandonada implica protocolos estrictos de seguridad, equipo, entrenamiento. El grupo decide salir.


Posiblemente encontramos una entrada que fue trabajada posteriormente a la bocamina principal de la mina. Posiblemente. Pero sin duda alguna nos retiramos satisfechos: ahí está la historia de todo aquello que nos contaron, de 'lo que fue'.


Ahora…es.


La pregunta sigue en el aire: ¿Queda todavía oro y plata en Santa Lucía?


La piedra con fragmentos de oro, plata y cuarzo que encontró Bryan Buezo en uno de sus exploraciones personales nos da la respuesta: tenemos una herencia con brillo.



Epílogo


Una semana después del viaje, Bryan logró conversar con un señor de edad avanzada de nacionalidad checa. Él fue minero en su juventud y trabajó en la mina El Gatal. Viendo las fotografías nos confirmó que la bocamina soterrada es en realidad la entrada No. 8 de El Gatal. La entrada principal, la más grande, sigue escondida por la maleza y el olvido en algún lugar más arriba, en la cima de la montaña.

Por otro lado, el túnel donde entraron Bryan, José y Alejandro es uno de los múltiples túneles de exploración que se abrieron con la meta de encontrar otros caminos hacia la veta. Si lograban toparse con la veta, entonces se abrían túneles a izquierda y derecha siguiendo el mineral y se convertían en 'túneles de producción'.


El Gatal cerró, según confió el minero, debido a que en algún momento allá por los años 30, hubo un enorme derrumbe y murieron 40 mineros, entre ellos varios extranjeros que habían llegado a trabajarla.


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