• Arturo Sosa

Fue la primera vez que la vi...



Eso ocurrió hace muchos años y desde entonces su mirada me cautivó.


Verán, en la mitología griega existían divinidades menores que vivían en el agua, el aire y los bosques. Eran hijas de Zeus y respondían al nombre de Ninfas.


Ellas representaban la fertilidad y la vida; tenían la misión de cuidar a los seres humanos, las plantas y los animales cuando estaban heridos. Bellas, bondadosas e inteligentes, siempre estaban dispuestas a dar amor y alegría.


Les cuento todo esto porque la rana de ojos rojos, Agalychnis callidryas, vive desde el sur de México hasta Colombia y es totalmente nocturna y arborícola. Durante la etapa de apareamiento, las ranas bajan de los árboles y plantas que se encuentran a orillas de algún depósito de agua, para encontrar la pareja perfecta.


Estos momentos mágicos suelen darse durante la temporada de lluvias.


En Honduras es común encontrarla precisamente cuando uno deambula por los bosques en esas noches que cae la lluvia. También lo más común es enamorarse perdidamente de ella. De hecho, su nombre en latín, Agalychnis callidryas, puede traducirse libremente como “La ninfa del árbol llena de brillante belleza”.


Ahora entenderán porqué me cautivó desde la primera vez que la vi; es imposible no amar a una ninfa.


Historias cortas de un gran país, el mejor del mundo.


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