• Arturo Sosa

Estela N, lado sur



Y llegó la catástrofe.


Cuando menos se esperaba y justo en la cúspide del apogeo de la ciudad.


En abril del año 738 d.C., el famoso gobernante Waxaklajuun Ub´aah K´awiil, más conocido ahora por el nombre popular de 18 Conejo, fue capturado por el mandatario de la ciudad vasalla de Quiriguá, ubicada en las cercanías del río Motagua. Seis días después de su captura fue decapitado.


Para Copán fue un golpe mortal; psicológica, política y económicamente. Con este trágico evento, la ciudad perdió su prestigio y sus ingresos sobre las rutas comerciales que la mantenían solvente y poderosa. Muy posiblemente, Copán pasó a ser vasalla de Quiriguá.


El siguiente gobernante de Copán ascendió al poder 39 días después de la muerte de 18 Conejo, pero su reinado duró apenas 11 años. Poco se sabe de él y ningún monumento se construyó durante su mandato.


Sin embargo, quien lo siguió, K´ak Yipyaj Chan K´awiil (Humo Concha), el décimo quinto, presentó otra cara. Fue el precursor de un plan para restaurar la grandeza de la ciudad, tras el declive que se vivía.


Entre sus grandes logros está el haber removido de su sitio original la Escalinata de los Jeroglíficos para reubicarla en el lugar donde ahora la conocemos. Además, ordenó aumentarle el doble de su tamaño y agregar cinco estatuas de tamaño natural. En el tope de la escalinata, coronándola, se encontraba el extraordinario Templo 26, desafortunadamente ahora derrumbado.


El gobernante murió en el año 761 d.C., apenas un año después de haber consagrado y montado la Estela N con su imagen, en los primeros escalones del imponente Templo 11.


Esta estela, totalmente viva y dinámica, merced a su sofisticado relieve en tres dimensiones, es quizá una de las piezas más bellas del arte escultórico de Copán.


Proyecto personal de documentación: Ox Witik: reyes y dioses de Copán.

2016-2018

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