• Arturo Sosa

Debo confesar que me cayó mal



Abajo de los árboles, el calor y la humedad eran más que sofocantes en el bosque tropical lluvioso del Parque Nacional Pico Bonito, muy cerca del Mar Caribe.


Y mientras yo hacía malabares para no hacer ruidos ni movimientos bruscos, el más pequeño de los cinco felinos que viven en Honduras, me miraba con absoluta parsimonia, sin perder la cómoda posición entre los altos árboles.


El tigrillo o margay, Leopardus weidii, es una especie terrestre, solitaria, que gusta cazar de noche y se alimenta de pequeños mamíferos, aunque prefiere pasar la mayor parte del tiempo en las ramas de los árboles cazando aves, reptiles y durmiendo.


Como podrán ver, en esa inusual sesión fotográfica el modelo no movió un tan solo dedo para posar mientras yo sudaba la gota gorda.


Me cayó mal.

Historias cortas de un país muy grande, el mejor del mundo.


14 views0 comments

Recent Posts

See All