Poemario de Emilio Fonseca.
Ilustraciones y edición: Arturo Sosa
2015.

El por qué de la lentitud del caracol

Un buen día -bueno por la ausencia del hombre-, los seres y las cosas, cansados de su lentitud, decidieron ofrecerle algo al caracol para hacer que apresurara su paso.

Y le ofreció la fuerza de los vientos la tormenta. Todo el color de la mañana fue propuesto.

Probó la calma de los mares, la belleza de las tardes, la canción de los pinares y la dicha de una flor.

Tocó las nubes con las aves, las estrellas más brillantes y el cometa más veloz.
Pero, por fin, se decidió: «quiero sentir por un segundo la maravilla del amor».
El silencio no podía ser más denso. Hasta las sombras regresaron a la noche con dolor.

Pero ese dolor, sin inmutarse, le contó que, de todos los que querían apurarle…sólo el amor tenía prisa…

Y se marchó.