– ¡Allí está! – me lo señaló Flory mientras trataba de parquearme frente al edificio del corporativo.

Efectivamente, el Alero venía saliendo de las oficinas para subirse al carro, cuando de repente, salió corriendo tras él una chava alta con unos mega tacones y un traje sastre ceñido. Lo alcanzó, le dijo algunas palabras y antes de darse la media vuelta, le agarró las manos y le dio un beso en el cachete.

– Uyyyyy – me dije en silencio a mi mismo – Uyyyyyyy….

Con el rabillo del ojo derecho ví como Flory se tensó. La chava puso las altas, las bajas y hasta las intermitentes…

El Alero se subió al carro y miré por el retrovisor que el hombre estaba pálido. Más bien, payulo.

– ¡Hoooola amor! – lo saludó la Flory con un tono tan dulce, tan empalagoso, que no me quedó ninguna duda: al Alero se le acercaba no un clavo…sino un perno. Y de tractor.

– Hola BB…Chiqui….¿Hace tiempo que llegaron? – nos preguntó así como haciéndose el occiso.

– Para nada Amor…acabamos de llegar…justo a tiempo…¿Y quién era esa muchacha, mi Vida?

– Este….la licenciadada con que trabajo los proyectos.

– Aaaah…¿Y llevan tiempo trabajando juntos?

– La verdad es que poco porque ella acaba de entrar a la empresa.

-Ummm…es que pareció que ya llevan tiempo juntos…porque hasta besito de despedida te dio.

– No…lo que pasa es que ella es bien amable…bien simpática. Y no, es muy profesional….

– Púchica, pero esa agarrada de mano no pareció muy profesional que digamos…

– ¿No?…es que…yo creo que me agarró porque venía corriendo…

– ¿Corriendo?…¿Corriendo?…¿Y es que Vos pensás que yo soy ciega?….¿Que no vi nada?

El estallido fue violento. Inesperado. De unso…esa mujer estaba brasa.

– BB…no sé de qué estás hablando..

-Ajá…Fingi demencia…Oime…¿desde cuándo sale una licenciada corriendo a darte un beso de despedida…? Ajá…¿Desde cuándo?

Para ese momento, yo seguía manejando pero deseando que me tragara la tierra. No me quedaba más que hacerme el ruso…

-No BB…lo que pasa es que se le había olvidado decirme algo urgente que don Fredy quiere que le haga…

– ¿Don Fredy?…¿Don Fredy? Ya me tenés hasta la coronilla con ese viejo..solo eso tenés en la boca. Llegas de noche porque don Fredy te pidió unas cosas…te vas de viaje porque don Fredy quiere que le veas sus empresas…Ajá…y cuando yo quiero que estemos solitos, siempre me decís que estás cansado porque los proyectos con don Fredy te tienen exhausto…

– Pero BB…es cierto…

– ¿Cierto? ¡Ya ví quién es tu don Fredy! Y a Vos siempre te han gustado las flacas altas…

Yo ya no sabía qué hacer. Miraba para un lado, miraba para el otro, como quien anda viendo si ya puso huevos la chancha…

– Arturo; párese aquí en el Mall -me ordenó Flory – Párese que voy a ir a comprar unas cosas que necesito.

– ¿Te acompaño Amor? – le pregunto el Alero con voz suavecita.

La mirada que le dio la Flory no requería de palabras. El hombre se quedó mudo. Flory cerró la puerta de un solo macanazo. O mejor dicho, no la cerró, la soldó.

– Compa….Compa….La cajita de fósforos Usté con esa flaca – le dije al Alero mientras me estacionaba.

– Chiqui…le juro que no tengo nada con esa chava.

-Pucha Brother, pero esa maje casi se lo come en ese beso.

– Chiqui…Por Dios que no hay nada alli. Usté me conoce y sabe que no soy así…

– Compa….lo sé. Pero esa esposita suya está brasa…Y no aguanta ni la brisa.

– Cállese Chiqui….estoy hule. Y le juro que de fai…porque no le he tocado ni un pelo a esa mujer.

En ese momento, casi le contesto al Alero: “Pues que puntería”, pero claro, yo soy un caballero y no iba a ensuciar la aflicción de mi Brother con esas barrabasadas de penco.

Me quedé callado. Realmente, esto de vivir así en conjunto no es fácil. Nada fácil. Tenía razón mi abuela Maruquita cuando me decía: “Mijito, eso del matrimonio es un tamal…un verdadero tamal.”

Quiere ganas….